viernes, 6 de agosto de 2010

Madre Locura.

¡Madre Locura! Quiero ponerme tus caretas.
Quiero en tus cascabeles beber la incoherencia,
y al son de las sonajas y de las panderetas
frivolizar la vida con divina inconsciencia.

¡Madre Locura! Dame la sardónica gracia
de las peroraciones y las palabras rotas.
Tus hijos pertenecen a la alta aristocracia
de la risa que llora, danzando alegres jotas.

Sólo amargura traje del país de Citeres...
Sé que la vida es dura, y sé que los placeres
son libélulas vanas, son bostezos, son tedio...

Y por esto, Locura, yo anhelo tu remedio,
que disipa tristezas, borra melancolías,
y puebla los espíritus de olvido y alegrías...!

Arturo Borja.

Tren!...


miércoles, 4 de agosto de 2010

Instantes.




Visiones...

Acabaré con mi vida una tarde de verano
Perdido en un jardín, en lo vacío de los años
Sin miedo y con silencio interrumpido por un disparo
Mi existencia será la historia de un punto difuminado

La visión hilarante de los decapitados sonreirá gustosa x el crimen consumado y el llanto neurótico de una anciana solitaria será la bienvenida a este infierno de santos…

Habrá siniestra luz oscura y reflejos blancos bailando entre los gritos de un profeta falso...

Boletos de sangre te invitarán complacientes a la infinita mansión absurda donde espectrales mujeres de mirada perdida te provocan a una fuga de razón tras el frío beso del delirio lejano...

Y te saciarás de olvido, en infinita espiral, y serás solo un grito que se ahoga, sin ecos, en oscura soledad...

Agosto!...

Las fugaces palabras de esta mente poli – toxico- maniaca se esfuman como una neblina amarilla mostaza, y estoy solo bajo un cielo multiforme que se disfraza de naranja y celeste, blanco algodón. En esta soledad escucho tu voz llamándome desde allá…por qué la distancia no existe por qué en mi cabeza persistes…

La tarde revuelve hojas marchitas con remolinos de viento etéreo, mientras sentado en un amarillo banco de plaza Evaristo se deja llevar y mecer por el Oblivion de Piazzolla, gotas de lluvia le caen una por una, y estas no son simultáneas, por que El ha logrado detener el tiempo con una risa q clama eterna desde su cubierta de bronce oxidada y Evaristo es una estatua.

Soy yo, no lo soy, solo converso con aquel viejo estampa, rodeado de ausentes que caminan y no miran, converso divagante y veo fantasmas de etanol sandía…

Ja, bajo un cielo sin nubes, llueve..

Hoy hace una primavera inútil y tontamente hermosa, por fortuna es violenta, Gabriela, Quito sintigo es un vacío voraz, círculos de soledad…

miércoles, 28 de julio de 2010

Neblina.

En el desierto de rocas y nieve el auto se deslizaba veloz a través de la neblina, siendo un punto. Tenían ganas de dejar esa neblina, de olvidar el olor a nada del desierto...pero todo parecía ser estático. La neblina quieta, el gran nevado inmóvil y la línea amarilla eterna. Neblina, nevado y línea amarilla. No existía la radio, la señal estaba atestada de estrambóticas risas sin fin, y ellos solo buscaban salir, olvidarse del desierto, de la nieve, de la neblina, de ese vacío infectado de risas...pero en la inmensidad todo era estático, hasta ese sol del mediodía era brillante sin movimiento y un pájaro se suspendía en pleno vuelo. No hay movimiento, todo es estático aburrimiento, hace horas que perdieron la convicción de... y la velocidad les resulta una cruel ironía en medio del vértigo de lo quieto. Nubes inmóviles, pájaros muertos, hace rato que su auto se estrelló en medio del desierto...

domingo, 25 de julio de 2010

327... Anti-escéptico, !

Sur,
paredón y después...
Sur,



…Ya nunca alumbraré con las estrellas nuestras marchas sin querellas por las noches de Pompeya. Julio sentía el sonido del bandoneón como si se tratara de un suspiro inverso que se adentraba en él, un nostálgico suspiro que desgajaba su conciencia hacia un más atrás…cuando aquella arena todavía no había sido arrebatada por la vida. Ya no existía nadie más, a parte de aquel reflejo fiel que lo saludaba cada mañana con una leve sonrisa de complicidad desde el espejo. Todos los chicos habitaban en el más sin nada, y también ella, aunque sintiera su pálida mano acariciando su vetusta nuca, todavía.

Todos eran nadie mientras él, un viejo porteño, cerraba sus ojos y se dejaba invadir poco a poco por aquella lagrima transformada en agudo suspiro tecleado. El presente tan lejano y ese suspiro…lo iban arrebatando en medio de desconocidos, en la semioscuridad de un antro perdido entre nada suburbana…Todo ha muerto, ya lo sé. Entonces, abrió lentamente sus ojos y miró, talvez sin sorpresa, aquel ahuecado cilindro plateado, frío y circular con un destello final que truena a relámpago cercano.

Y quedó suspendido, ido, flotando...

Y otra noticia de Sicariato se hizo presente en los diarios...



viernes, 23 de julio de 2010

Cadáver exquisito.

Gabi Baal
Tiago Nihil



Caminó bajo la lluvia, sin paraguas y con un tabaco medio acabado. Miraba la catedral y sus deformes sombras, pero no tenía miedo…las conocía desde siempre, por que las había visto antes, en varios sueños que mas parecían largos viajes hacia adentro de su triste humanidad. Abrió los ojos y suspiró. Un avión que pasaba cerca del techo dejó una estela de nubes blancas que en medio del cielo azul dibujaron la indescifrable palabra que se movió hasta el concreto para decir ¡Locura! No le molesto, nada le molestaría…tenía su tabaco y pronto Débora regresaría de la muerte, toda blanca, seca de sangre y sonriendo. Y los niños cantores llorarían recordándola. Dejó su tabaco a medio acabar en la mesa, salió por la puerta y aspiro el frio aroma de la tarde, sacio sus pulmones con el aroma del eucalipto y se dijo a si mismo que volvería. Nadie desaparece sin dejar rastro, tenía que estar con él Abu…perdida, perdidos, extasiados de libertad…cantando solos en la noche de luna creciente “No mires al sol me decía mi mamá” repitió al salir de la calle. Pateaba las rocas esparcidas por el pavimento. Empezó a silbar una canción de los Beatles, la única que bien o mal se sabía…Lucy in the sky with diamonds, oh si!...silbar como un poseído mientras el mundo lo olvidaba, y solo sentía el barro en sus zapatos, los que le había regalado su abuela muerta hace 15 años. Siguió su camino mientras la tarde caía con lentitud a sus espaldas. El aire se hacía cada vez más pesado porque estaba llegando a las viejas ruinas, donde se sacrificaban mendigos…pero no había problema, era el mejor trip de su vida y todo era tan, tan suave como la cola de un conejo blanco. Se despertó con la imagen de ese animal en su mente, abrió la ventana y admiró el paisaje que se extendía hasta donde su miope vista alcanzaba, o sea tres metros. Rio y sintió el miedo en su alma, Don Guido y su terrible venganza se acercaban como una nube negra; y un aviso de fría incertidumbre se sentía en la casa. Don Guido estaba con su cara de pocos amigos, y la ausencia de palabras que fue el castigo que cayó sobre sus cabezas les llegó hasta lo más profundo de su chungo cocorocó, y desoló lo poco de alegría post – chuchaqui que hizo volar su corazón, pero ya que importaba todo, la Liga goleó como siempre al Barcelona. Los hinchas festejaron el triunfo con demasiada emoción, y la pizza llegó justo a tiempo para alimentar al niño gordo que habitaba en Nayón.

miércoles, 21 de julio de 2010

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El ambiente está oscuro, sepia dorado…traigo gafas, claro. Una extraña sonrisa deforma mi rostro, hoy asesinamos a Débora…su cadáver sigue tieso, perdido, algo indiferente en la cama de mi padre…oigo las risas de mi hermano y los aullidos del perro, tiene hambre. La cara de Débora era para morir de risa, pienso que todavía no lo puede creer, llegará al más allá con el rostro del espanto… la pobre cantaba como una poseída canciones de sui generis, en medio de un delirio de cocaína, cuando de pronto !Bang, Bang!... Un chorro de sangre, violento como un rayo, ensució la blanca pared del dormitorio. Tendremos que limpiar antes de que lleguen mis papas, ah si, el perro dejó de ladrar por que su hambre será saciada… hay carne y huesos de sobra.

domingo, 11 de julio de 2010

!

Quiero ser el espectador inmóvil de una masacre vacía
El testigo inmutable de la sangre que lubrica los motores de la rutina



Mirar los días caer como hojas marchitas
Al difuminado espacio negro lleno de causas perdidas.


Ser una causa continua sin consecuencias...
Un imperecedero presente, macabro inconciente