miércoles, 3 de septiembre de 2014

Polos

En un polo están los blancos jóvenes de sonrisas radiantes y ropas multicolores, extasiados al margen y sobre la vida, viviendo el sueño entre imponentes rascacielos de vidrio y acero, confundidos tras el hedor etílico y la vaga promesa de inmortalidad inmediata que brilla tras las pantallas. Del otro lado, en un polo opuesto, hay un mundo en ruinas, un límite, inicio y  base fabricada con los hijos de la tierra, con campesinos de mirada dura y habla parda, que no viven el sueño pero ayudan a fabricarlo, que no tienen tiempo para el éxtasis de la gran aventura de la vida, que a duras penas alzan sus ojos del arado, aquellos ausentes hombres y sus familias cansinas que caminan en medio de su felicidad anacrónica, rodeados por casas hechas de tapia y rutina. Llamar a esto equilibrio sería una infamia.

jueves, 21 de agosto de 2014

Luz

Errantes en las sombras
y extasiados por la suave luz
que, bailando,
permite que exista el todo.
Así,
caminando,
inspirando el aire frío
y sintiendo su caricia,
mientras el tiempo
como una sutil daga,
y de a poco,
nos va deshaciendo en polvo

jueves, 14 de agosto de 2014

Dios y el estado.

- Santos hombres, legisladores inspirados, profetas, mesías, buscaron en él la vida y no hallaron más que la tortura y la muerte. Como la esfinge antigua, los ha devorado, porque no han sabido explicarlo - (M. Bakunin)

90

Recuerdo de tardes asfixiadas entre montañas, bajo un sol, bajo el único sol. Y tras el ahogo está el sonido de tu voz, de una voz, de cualquier voz que así, tibia e impersonal,  dice nada. El tiempo es un invento descriptivo, un intento de explicar el por qué. Conozco a un  hombre de ojos claros que ha olvidado que existe, cuya ausente mirada tiene 10 años y grita, como  asustada, mientras muere en el cuerpo de un agotado hombre de 90 años.

lunes, 2 de julio de 2012

Los andes multicolores se disfrazan de olvido
Se esconden detrás de sus nubes
quieren olvidar que te has ido.


Que tu estrépito ahora es polvo,
dulce tierra,
 y frío insomnio.

...

domingo, 10 de junio de 2012


Dicen.

La luz de la ciudad devora a sus apáticos inquilinos.

El más violento orgasmo 
vale igual
que el primer grito
que escapa de la asfixia.

Nuestra amarga risa es espejo
Del infinito deseo mortal
Que esconde nuestro pecho.

Vida que te escapas y no vuelves
Latido petrificado por escultoras manos.

La insidia yace en lo oscuro
En el orgíastico ritmo
Que nos vuelve humanos.





domingo, 8 de abril de 2012

Muéstrame, violenta y dormida madre, la revelación para rebelarme....

miércoles, 7 de diciembre de 2011

Automática.

Los ojos de una mujer indígena me observan, desde una esquina, sobre unos cajones de madera destrozada. Su trenzado cabello es oscuro y su enigmática mirada una denuncia. Ella, tan anacrónica, casi un espectro del smog citadino, es  una figura invisible que se pierde en el ruido. Las calles verticales, empedradas, se ríen; su risa es el sonido de las gotas de lluvia reventando contra los cristales. Observo a la mujer indígena alejarse, triste y sin voz,  se va perdiendo entre los pasos y el bullicio de la horizontal calle que llora; su llanto es el rugir de los motores, la risa de los niños mestizos, multicolores.

lunes, 28 de noviembre de 2011


El cielo no se ha enterado de mi venida y mi partida no disminuirá en nada su belleza ni su grandeza. La luna, que me buscará mañana, seguirá pasando aunque ya no me encuentre. Dormiré bajo tierra, sin mujer y sin amigo. Para nosotros, efímeros mortales, la única eternidad es el instante, y beber el instante es mejor que llorarlo.

(Omar Jayam)

lunes, 3 de octubre de 2011

Nacemos malditos y la lucha es la constante ley de nuestra inútil vida, su justificación y devenir. La furia subyace en el fondo de nuestros corazones, contenida y lista para aniquilar el mundo sin sentido que nos ahoga; somos una raza de anonimato citadino, somos los hijos de las familias destruidas, la violenta síntesis de años de dolor y paranoia, y por ser eso, merecemos la muerte, abandonar este mundo, realidad lineal rebosante de justos sin virtud, dejarlo libre de nuestro mortal odio, de nuestro irónico desprecio.